Campos de posibilidad

Los arquitectos mexicanos Bernardo Quinzaños y Ignacio Urquiza discuten el moverse entre comisiones de alta gama y proyectos de diseño social.

Entrevista con Bernardo Quinzaños e Ignacio Urquiza, 2019 Emerging Voices (Voces Emergentes).

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En la última década los arquitectos Bernardo Quinzaños e Ignacio Urquiza han estado a la cabeza de la firma Centro de Colaboración Arquitectónica (CCA), basada en Ciudad de México. (Urquiza recientemente lanzó su propia firma). Una parte substancial de su trabajo consiste en proyectos residenciales, que van desde viviendas de alta gama hasta viviendas de interés social. La mayor parte de las segundas han sido comisionadas por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONATIV).

La editora digital de the Architectural League, Sarah Wesseler, habló con Urquiza y Quinzaños en febrero acerca de su colaboración con INFONATIV, la experiencia de trabajar tanto en viviendas de lujo como viviendas para trabajadores, y la búsqueda por formas de traer valor al mundo a través del diseño.

¿Pueden contarme más acerca del trabajo que INFONATIV ha realizado con arquitectos, y su rol en el programa?  

Bernardo: INFONAVIT es una institución financiera mexicana muy grande que ha dado crédito a más de 10 millones de trabajadores para construir sus casas.

En los último seis años, durante el periodo presidencial de Enrique Peña Nieto, hubo un programa muy interesante dentro del INFONAVIT, liderado por el arquitecto Carlos Zedillo, en el cual estuvieron haciendo una serie de trabajos alrededor de la vivienda social y la sostenibilidad. Inclusive se fundó un nuevo centro de investigación, el Centro de Investigaciones para el Desarrollo Sostenible, y dentro de esta nueva área del INFONAVIT se llevaron a cabo varios programas enfocados en arquitectura.

En sus primeros años el INFONAVIT, fundado en 1972, trabajó con muchos arquitectos mexicanos de renombre y mucho prestigio, creando unidades habitacionales muy exitosas. Pero, con el tiempo fueron cambiando las cosas. Los arquitectos diseñadores dejaron de participar en la producción de vivienda social y esta se convirtió en un negocio de repetición, haciendo miles de unidades con el mismo diseño sin análisis frente a las implicaciones de este en cuestiones de sostenibilidad, calidad de vida, medio ambiente, urbanismo y conectividad.

Entonces, durante el sexenio anterior, INFONAVIT quiso trabajar con arquitectos jóvenes y no tan jóvenes en programas para dar mejores soluciones a los problemas actuales de vivienda social en México. Nosotros tuvimos la suerte de que nos invitaran a participar en varios de estos proyectos.

El primero fue un programa que se llamó Vivienda Unifamiliar Regional, en donde invitaron a 32 oficinas del país a proponer un modelo de vivienda que fuera específico a uno de los estados de la república: que tuviera que ver con su contexto urbano, su contexto climatológico, con sus aspectos sociales, etc. Nosotros hicimos nuestro prototipo para el Estado de Puebla.

Modelo para INFONAVIT de vivienda en Puebla. Créditos: CCA

Luego hicimos algunos proyectos de rehabilitación de unidades habitacionales antiguas. También diseñamos vivienda rural en Tlaltizapán, en el Estado de Morelos.

Al final del sexenio, en el 2017, hubo un temblor muy importante en México y estuvimos participando en el tema de la reconstrucción. Hicimos el proyecto Ocuilan, en donde le diseñamos una pequeña casa a una familia de un municipio muy afectado por el temblor.

Finalmente, hicimos un proyecto en colaboración con la oficina de Nueva York de la firma OMA, liderada por Shohei Shigematsu, en donde diseñamos un puente peatonal en el municipio de Jojutla, que fue el lugar del epicentro del temblor. Ese proyecto no se ha podido construir aún.

Ahora que acabó el termino presidencial de Peña Nieto vamos a ver qué es lo que el nuevo gobierno tiene planeado para el INFONAVIT. 

¿Pueden describir uno de los proyectos del INFONAVIT que consideran haya sido particularmente exitoso en términos de diseño? 

Bernardo: Debido a lo olvidado que estaba el tema del diseño en la arquitectura social prácticamente cualquier esfuerzo serio de investigación y de desarrollo arquitectónico trae consigo grandes beneficios.

Facilidades recreacionales diseñadas como parte de un esfuerzo de INFONAVIT por mejorar la calidad de vida en un conjunto de vivienda social en la ciudad de Mexico. Créditos: CCA

Para nosotros fue muy interesante el podernos involucrar desde un punto de vista académico y de investigación porque anteriormente habíamos hecho algunos proyectos de interés social, pero trabajando para desarrolladores. Y hay una gran diferencia entre la óptica que tiene un desarrollador, quien entiende estos proyectos como operaciones financieras, y el punto de vista de quien los comprende desde el ámbito social, desde el ámbito comunitario, y desde el ámbito ambiental. Esto ha creado un contraste importante en la forma en la que nos acercamos a los proyectos.

También fue interesante descubrir que nuestro trabajo con viviendas de lujo nos ayudo a incorporar el aspecto de la experiencia humana en el diseño de estas residencias, aunque el presupuesto fuera limitado. Esto nos demostró que el diseño puede generar valor en diferentes contextos y rangos sociales—no es exclusivo a quien tiene los recursos económicos para hacer un gran proyecto.

Ignacio: Sí así es, el poder enfocar nuestra atención en el usuario o en el habitante nos ha permitido desarrollar arquitectura con un impacto positivo sin importar el uso y la escala. Todo proyecto arquitectónico puede generar valor. El acercarse a un proyecto social con su uso en mente abre muchas posibilidades. Los años anteriores se han enfocado en la producción masiva. Y a lo mejor aquí el enfoque es entender quién la habita, cómo la habita, y qué necesita, ¿no?

Esto es algo que siempre ha estado presente en nuestro trabajo: Cuestionar nuestras prioridades y entender por qué y para quién estamos diseñando. No dibujamos una línea estricta entre proyectos pequeños, medianos y grandes, o entre proyectos sociales y de alta gama. Darles la misma importancia a todas las escalas y los usos es algo que hemos priorizado.

Creo que todos los proyectos tienen un impacto positivo, si los entendemos desde el ángulo indicado, ya que abren un espectro de posibilidades de acción.  

Casa diseñada por Ignacio Urquiza y Bernardo Quinzaños para un cliente privado. Créditos: Ignacio Urquiza.

¿Se construyeron los proyectos que diseñaron para INFONAVIT? ¿Fue la intención de todos llegar a ser realizados o fueron algunos pensados con fines únicamente investigativos? 

Bernardo: Algunos de los programas tenían un enfoque más académico y algunos tenían un enfoque más de una solución a una problemática real. Todos los proyectos estaban realizados desde una óptica realista en donde pudieran ser construidos; ninguno es puramente académico o conceptual. Sin embargo, no todos han encontrado el camino, las circunstancias y los recursos para poder llevarse a cabo. Algunos ya son realidad, como el de Ocuilan, y algunos todavía estamos luchando porque se logren en construir.

A final de cuentas eso también es un factor que hay en común en los diferentes escalones o estratos sociales: la lucha por ver el proyecto construido. Es difícil tanto construir la casa rural como construir el gran edificio en la ciudad. Ambos requieren de cumplir con retos, desde el punto de vista del financiamiento, de la gestoría, de la voluntad política.

Ignacio: El proyecto de Ocuilan, es parte de una organización que se llama PienZa Sostenible, que también está dirigida por el arquitecto Carlos Zedillo. A menudo, cuando se trabaja con una institución política, se presentan obstáculos en el camino que se alejan mucho del campo de acción personal que pueda tener una oficina. Pero, cuando la persona liderando una de esas organizaciones sabe cómo manejar los proyectos, qué caminos tomar, a quién invitar, podemos ver resultados como el de Ocuilan. Esta es una casa que se acaba de entregar hace un par de semanas a sus usuarios tras el proceso de 3, 6 meses de trabajo, de ir a conocer a la familia, entender sus necesidades, de diseñar específicamente para esa familia y no para una repetición. Es un resultado muy satisfactorio para nosotros como arquitectos.

Rendering de 194 Ocuilan. Creditos: CCA

¿Hay muchos programas en México que reconocen el poder que puede tener la arquitectura en el ámbito de problemas sociales, o son estos esfuerzos bastante únicos?  

Bernardo: INFONAVIT es único en cuanto al tipo de organización que es, su poder económico que tiene, y su alcance. En el aspecto de vivienda social y rural son el jugador más fuerte. 

Sin embargo, hay muchas organizaciones como PienZa Sostenible, que han estado involucradas en la mejora y la construcción de vivienda social y rural. Tradicionalmente hay muchos esfuerzos en el país, de privados y de organizaciones no gubernamentales, que han luchado por beneficiar la sociedad y han utilizado la arquitectura como herramienta de cambio. Entonces digamos que hay muchos esfuerzos de ese tipo en el país—y se necesitan muchos más. Aunque son muchos, no están ni siquiera cercanos a ser suficientes. 

Ignacio: El Club de Niños y Niñas es un gran ejemplo en el que la participación del arquitecto no solo fue recibir un brief y diseñarlo, sino enrolarse en todos los aspectos del proyecto, desde su conceptualización no arquitectónica. Ha sido un proceso muy bonito en el que ha participado Bernardo desde hace . . . ¿cuántos años?

Bernardo: Cinco.

Ignacio: Y fue inaugurado este viernes que acaba de pasar.

El Club de Niños y Niñas durante su construcción. Crédito: Onnis Luque.

Bernardo: Tiene un alcance y un impacto muy impresionante porque vamos a poder dar atención a dos mil niños en situación de riesgo. Les vamos a poder dar atención en el espacio después o antes de clases, fuera de la escuela, en donde van a poder transformar sus vidas de manera positiva a través de las artes, a través del deporte, a través del desarrollo humano, de la vida saludable. Les va a dar la oportunidad de estar alejados de las calles, alejados de los vicios, de las adicciones, y va a cambiar de manera muy relevante a toda la comunidad.

¿Pueden contarme más acerca de la organización y su rol dentro del proyecto?

Bernardo: El Club de Niños y Niñas, o el Boys and Girls Club, tiene más de 150 años. Es una organización muy grande fundada en los Estados Unidos y que tiene más de cuatro mil clubs en 120 países, principalmente en los Estados Unidos. Todos los clubs tienen su propio patronato o fundación que esta encargada de la creación del campus, el financiamiento del campus y la operación del campus. Entonces, con un grupo de personas aquí en México se hizo un gran esfuerzo en la consolidación de la organización nacional del Club de Niños y Niñas y este campus es el número diez. Es el décimo campus de México, y el primero que tiene una arquitectura de firma, además de es el más grande del mundo en cuanto a metros cuadrados de construcción.

El Club de Niños y Niñas durante su construcción. Crédito: Onnis Luque.

Entonces, es un ejemplo de cómo la arquitectura no necesita tener grandes recursos para poder hacerse realidad. Este edificio lo hicimos enteramente con donaciones. Solamente participaron empresas, filántropos, familias, y amigos que nos quisieron ayudar en su realización. Fue un esfuerzo que tuvo una integración comunitaria muy importante. Nos acercamos a la comunidad a expresarles las intenciones del club, cuáles eran los objetivos, y los involucramos en la realización del proyecto para hacerlo bien y que nos pudieran brindar la confianza de confiar sus niños a la organización del Club de Niños y Niñas. 

Y bueno, ahora que ya lo hemos visto construido, el ya ver a los primeros niños beneficiados de un proyecto tan único como este, pues es un proyecto que realmente nos entusiasma mucho y nos da mucha alegría el poderlo haber hecho.

 

La entrevista ha sido condensada y editada.